El estudiante que el manual no imaginó 1/4
La enseñanza de lenguas que no nos imaginó: hacia una ELE inclusiva (I) Por Isabel Hernández Cuando hablamos de enseñanza de lenguas inclusiva, la tentación es buscar una definición clínica: qué discapacidad, qué adaptación, qué protocolo. Pero el problema que quiero plantear aquí es anterior a eso. No es de adaptación, es de imaginación. Antes de pensar cómo enseñar a una persona con ansiedad, dislexia, TOC, trastorno del espectro autista o de 88 años, hay que notar algo más básico: ninguno de estos perfiles fue considerado al diseñar el material con el que se enseña. Agrupar perfiles tan distintos —un trastorno de ansiedad no es un perfil cognitivo diferente, la dislexia no es lo mismo que el TOC, y la edad avanzada no es una discapacidad— puede parecer forzado si buscamos una equivalencia clínica. No la hay y no la necesitamos. Lo que comparten estos perfiles no es una característica neurológica común, sino un lugar común frente al manual: todos quedan fuera del estudiante...