Soy Isabel Hernández , profesora de español como lengua extranjera (ELE), responsable de este blog y creadora de materiales didácticos para aprender y enseñar español. Tengo amplia experiencia enseñando español a grupos y de forma individual a estudiantes de distintos países, contextos culturales y objetivos de aprendizaje. He trabajado tanto en programas con objetivos curriculares, como en la Universidad de Guadalajara, como en procesos diseñados por objetivos específicos, por ejemplo con diplomáticos, directivos de empresas y personas que se preparan para exámenes oficiales como el DELE. Este blog ofrece información sobre recursos útiles para la enseñanza y el aprendizaje del español y contenidos propios que desarrollo a partir de mi experiencia docente. Aquí encontrarás explicaciones claras sobre aspectos gramaticales, contenidos culturales y propuestas de actividades prácticas y materiales didácticos pensados para el uso real del idioma tanto en el aula como en el autoaprend...
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Recreos cognitivos en el aula: pausas activas para reconectar el cerebro y calmar la mente Por Isabel Hernández En el ritmo vertiginoso de un salón de clases —ya sea con estudiantes jóvenes o en espacios de formación avanzada—, llega un punto en el que la atención decae, la información deja de procesarse con eficacia y el ruido mental se acumula. Para los docentes que buscamos herramientas basadas en cómo funciona realmente el sistema nervioso, sabemos que forzar la concentración durante horas es contraproducente. Es aquí donde entran en juego los recreos cognitivos o mentales . Un recreo cognitivo no es simplemente "perder el tiempo" o desconectarse viendo la pared; es una intervención deliberada y breve que utiliza la neurobiología para cambiar el estado de activación del cerebro ( arousal ), liberar la tensión de la red neuronal por defecto y devolverle al estudiante la capacidad de enfocar la atención ejecutiva. ¿Por qué funcionan las pausas basadas en el ritmo y las ma...
La tómbola
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Gamificar la clase con una tómbola: más allá del bingo Qué es y por qué funciona en el aula Una tómbola es, en esencia, un generador aleatorio físico: una esfera o cilindro con bolas numeradas que se giran y liberan una a una, sin que nadie controle cuál sale. Esa aleatoriedad es exactamente lo que la vuelve útil más allá del bingo — convierte cualquier lista de vocabulario, estructura gramatical o pregunta en un sorteo. El estudiante deja de elegir qué practicar y empieza a responder a lo que el azar decide, lo cual mantiene la atención activa durante toda la sesión: nadie sabe qué número —y por tanto qué tarjeta o consigna— va a salir después. Para usarla más allá del bingo tradicional, solo se necesita numerar una lista propia (de 1 a 20, de 1 a 75, la cantidad que tenga tu set) y asociar cada número a una tarjeta, pregunta o instrucción preparada de antemano. Actividades propuestas 1. Ruleta de verbos Numerar 20-30 verbos en infinitivo. Cada bola que sale corresponde...
El "se" que reparte responsabilidades
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"Se le fue" y "se me rompió": la gramática que reparte el control Por Isabel Hernández 1. El fenómeno: "se le fue" y "se me rompió" "Se me cayó el vaso." "Se le fue el autobús." "Se nos quemó la comida." "Se le durmió el niño." Cuatro oraciones, cuatro situaciones distintas, pero todas construidas con la misma arquitectura: el pronombre "se" pegado al verbo, y justo después, otro pronombre —me, le, nos— que parece estar ahí sin que el verbo lo necesite estrictamente. Dos piezas gramaticales trabajando juntas, cada una haciendo algo distinto. Compara "se me cayó el vaso" con "tiré el vaso". Describen, en los hechos, la misma escena: un vaso que termina en el suelo, roto. Pero nadie las usa en las mismas circunstancias. "Tiré el vaso" admite torpeza, incluso descuido. "Se me cayó el vaso" suena a que el vaso hizo algo por su cuenta, y yo simplemente es...
HTML y la jerarquización de las dieas
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Por qué HTML debería enseñarse en secundaria (y no para formar programadores) Por Isabel Hernández Cuando se propone enseñar HTML en la escuela, la reacción inmediata es pensar en formación técnica: preparar futuros desarrolladores, adelantar contenidos de una carrera. Esa lectura pierde de vista lo que HTML entrena mejor que casi cualquier otra herramienta disponible en un aula: la jerarquización de la información. El problema que HTML resuelve antes de resolver nada técnico Un estudiante de secundaria escribe todos los días. Ensayos, resúmenes, mensajes, publicaciones. Casi nunca se le pide que declare, de forma explícita, qué elemento de ese texto es principal y cuál es subordinado. La jerarquía queda implícita, sostenida por convenciones que el estudiante intuye pero no nombra: el título va arriba, los párrafos siguen un orden, las ideas importantes "se notan". HTML no permite esa clase de implicitud. Un `<h1>` es un `<h1>` y un `<h2>` es un `<h...
El "le" no referencial
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El "le" enfático de los imperativos Por Isabel Hernández El fenómeno: "échale ganas" y el "le" que no apunta a nadie "Échale ganas, ándale, pásale, córrele, camínale, jálale, párale, pícale, etc." Cualquier hispanohablante mexicano reconoce estas expresiones sin pensarlo dos veces. Pero si alguien se detiene a preguntar a quién se refiere ese "le", la respuesta no es obvia — de hecho, muchas veces no hay respuesta. En "le mandé una carta a mi hermana", el "le" apunta claramente a mi hermana. En "échale ganas", ¿a quién le echo ganas? La pregunta no tiene sentido, y eso es justo lo interesante: aquí no hay un destinatario escondido, ni un poseedor afectado, ni ningún participante de la escena al que el clítico esté señalando. Vale la pena notar que "híjole" no encaja del todo en el mismo grupo que "échale", "ándale" o "dale": no viene de un verbo en imperati...
Le rompí el brazo o rompí su brazo
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El dativo posesivo inalienable Por Isabel Hernández 1. El fenómeno: dos formas de decir lo mismo "Le lavé las manos" y "Lavé sus manos" describen la misma escena: alguien lava las manos de otra persona. Pero un hispanohablante no las siente equivalentes. La segunda suena a instrucción de manual, a frase traducida, a un español que existe pero que nadie usaría espontáneamente frente a un niño con las manos sucias. Prueba con más pares: Le peiné el pelo / Peiné su pelo Le cargué la mochila / Cargué su mochila Le tomé la temperatura / Tomé su temperatura En los tres casos, la versión con "le" es la que efectivamente diríamos. La versión con posesivo es gramatical y rara a la vez. Y esa rareza es información: el español tiene un mecanismo específico para hablar de partes del cuerpo y objetos estrechamente ligados a una persona, y ese mecanismo es el clítico dativo, no el posesivo. Lo interesante es que este "le" no señala destino ni destinat...