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About me

Soy  Isabel Hernández , profesora de español como lengua extranjera (ELE), responsable de este blog y creadora de materiales didácticos para aprender y enseñar español. Tengo amplia experiencia enseñando español a grupos y de forma individual a estudiantes de distintos países, contextos culturales y objetivos de aprendizaje. He trabajado tanto en programas con objetivos curriculares, como en la Universidad de Guadalajara, como en procesos diseñados por objetivos específicos, por ejemplo con diplomáticos, directivos de empresas y personas que se preparan para exámenes oficiales como el DELE. Este blog ofrece información sobre recursos útiles para la enseñanza y el aprendizaje del español y contenidos propios que desarrollo a partir de mi experiencia docente. Aquí encontrarás explicaciones claras sobre aspectos gramaticales, contenidos culturales y propuestas de actividades prácticas y materiales didácticos pensados para el uso real del idioma tanto en el aula como en el autoaprend...

Frases que no piden permiso

    La gramática que no tiene la última palabra Por Isabel Hernández Hay un tipo de pregunta que aparece tarde o temprano en cualquier clase de español. Un estudiante señala una frase y pregunta por qué se dice así. No pregunta por el significado, eso ya lo entendió. Lo que realmente está preguntando es   por la forma: por qué ese orden, por qué esa palabra y no otra que también tendría sentido, por qué no se puede cambiar ni una letra sin que la frase suene rara. Y la respuesta honesta, muchas veces, es que no hay respuesta. Esa frase nunca se construyó siguiendo una regla: se aprendió entera, se usa entera, y entera se transmite.   Un registro que ya no se mueve Cuando hablamos de registro, ya vimos que depende de un conjunto de variables: el tema, la relación entre quienes hablan y el canal por el que se comunican. Eso explica el grueso del español que usamos todos los días: el registro se ajusta, se negocia, se mueve. Pero hay un punto en ese contin...

El registro en español: qué cambia y por qué (más allá de formal e informal)

  La misma persona, cinco maneras de hablar  Por Isabel Hernández   Son las ocho de la mañana. En menos de diez frases, la misma persona ya usó cinco versiones distintas del español, sin proponérselo: una orden corta a su hijo, una petición mínima a su pareja, una fórmula de cortesía con un desconocido en el camión, una frase cuidada por escrito a su jefe, una descripción precisa a su médico. Cada una de esas versiones tiene nombre: registro. Y antes de ver de qué depende que se active uno u otro, vale la pena precisar qué es exactamente lo que cambia cuando el hablante pasa de uno a otro.  Qué es el registro El registro es el sistema completo que se activa según la situación comunicativa: léxico, formas verbales y sintaxis cambian juntos, como un bloque, no por separado. Lo común es nombrar esto con las etiquetas de siempre —formal e informal, norma culta y norma no culta—, categorías útiles para muchas cosas, pero que describen el resultado sin explicar ...

Usted no es respeto, es distancia (y eso cambia todo lo que enseñamos)

  Tú y usted: por qué no son grados de respeto sino de distancia Por Isabel Hernández El error de partida Los materiales de ELE presentan tú/usted como una escala de formalidad-informalidad calcada del registro escrito: usted para lo formal, tú para lo informal, con la formalidad entendida además como respeto. Esta descripción produce un error práctico inmediato: el estudiante aprende a pensar que usted "eleva" al interlocutor, cuando la elección de usted no comunica jerarquía sino distancia relacional. El marco que explica esto con precisión viene de la sociolingüística de la cortesía. Brown y Gilman describieron hace décadas el eje poder/solidaridad para los pronombres de tratamiento en varias lenguas europeas. Diana Bravo, trabajando específicamente sobre el español, propuso las categorías de distancia y confianza como ejes socioculturales propios de la cortesía hispana. En este marco, usted no es una forma de honrar al otro: es una forma de mantener la interacción...

Cuando la lógica sí importa: por qué algunos hablantes no negocian el sentido de la misma forma 2/2

  Cuando la negociación del sentido no es automática: el caso de la literalidad Por Isabel Hernández La comunicación eficiente asume que ambos interlocutores calibran constantemente cuánta inferencia hacer más allá de lo dicho: interpretan, ajustan, verifican, corrigen el rumbo cuando algo no cuadra. Ese cálculo se presenta muchas veces como un reflejo universal del uso del lenguaje. La pragmática clínica documenta que no lo es. Qué es la pragmática clínica La pragmática clínica es la rama de la pragmática lingüística que estudia los usos del lenguaje en condiciones que afectan la comunicación sin afectar necesariamente la gramática: autismo, afasia, daño cerebral traumático, demencia, entre otras. El campo se consolida académicamente en los años ochenta y noventa, con autores como Michael Perkins, que trabaja específicamente los déficits pragmáticos en distintas patologías del lenguaje, y con instrumentos de evaluación diseñados para medirlos, como el CCC ( Children’s Comm...

Negociar el sentido: qué hacen los hablantes cuando el mensaje no llega claro a la primera 1/2

  ¿Qué es negociar el sentido? Por Isabel Hernández  En pragmática lingüística, psicolingüística y adquisición de segundas lenguas, negociar el sentido (o negociación del significado) es el proceso dinámico y colaborativo mediante el cual los participantes de una interacción ajustan, aclaran y construyen conjuntamente el significado de un mensaje en tiempo real. El concepto tiene un origen preciso: Evelyn Hatch lo describe a finales de los años setenta al observar cómo los aprendices de una lengua construyen el discurso conversacionalmente, turno a turno, en lugar de planificarlo de antemano. Michael Long lo desarrolla como hipótesis central de la adquisición de segundas lenguas en su Interaction Hypothesis (1981, 1996): el input se vuelve comprensible, y por tanto útil para la adquisición, cuando los interlocutores lo modifican interactivamente en respuesta a señales de incomprensión. El modelo tradicional de la comunicación, heredado de la metáfora del conducto que des...

Muletillas y pausas llenas en ELE: la función que no siempre enseñamos

  Hablar bien no es hablar sin pausas Por Isabel Hernández  Cuando un estudiante extranjero habla español sin ninguna pausa, sin ningún "este..." ni "o sea",  suena  antinatural y genera una distancia incómoda que entorpece la conversación., aunque gramaticalmente sea perfecto. Eso es lo que revelan las muletillas: no son un defecto del habla, son parte de cómo funciona. Y sin embargo, en el aula de ELE no se tratan como un tema para enseñar. Aquí una revisión de qué hacen realmente, por qué se enseñan mal (o no se enseñan) y qué es lo más difícil de trabajar con ellas. 1. ¿Qué papel juegan realmente en la comunicación? "Muletilla" es una etiqueta que junta cosas distintas, y conviene separarlas antes de hablar de su función: Pausas llenas (este, eh, em): sonidos ligados al proceso de pensar mientras se habla, sin significado propio. Marcadores discursivos (o sea, bueno, pues, entonces): palabras con función fija y reconocida, que organizan el d...

No me le grites al niño: dativo ético

 El dativo ético Por Isabel Hernández 1. El fenómeno: "no me le grites al niño" "No me le grites al niño." "¿Cómo se me ha portado la niña?" "Se nos van los niños." "¿Les llovió a ustedes durante el trayecto?" En estas cuatro oraciones hay algo raro si uno se detiene a mirarlo con cuidado: ese "me", ese "nos", ese "les", no corresponden a nadie que reciba nada, ni a nadie que sea dueño de algo mencionado en la oración, ni a ningún destinatario de un movimiento. "No me le grites al niño" no significa que me estén gritando a mí, ni que el niño sea mío en algún sentido especial que la oración marque. El pronombre está ahí, pegado a la oración, sin cumplir ninguna de las funciones que ya hemos visto en esta serie. Compáralo con los usos anteriores. "Le mandé una carta" tiene un destinatario real: la carta llega a alguien. "Le rompí el brazo" tiene un poseedor real: el brazo e...