Soy Isabel Hernández , profesora de español como lengua extranjera (ELE), responsable de este blog y creadora de materiales didácticos para aprender y enseñar español. Tengo amplia experiencia enseñando español a grupos y de forma individual a estudiantes de distintos países, contextos culturales y objetivos de aprendizaje. He trabajado tanto en programas con objetivos curriculares, como en la Universidad de Guadalajara, como en procesos diseñados por objetivos específicos, por ejemplo con diplomáticos, directivos de empresas y personas que se preparan para exámenes oficiales como el DELE. Este blog ofrece información sobre recursos útiles para la enseñanza y el aprendizaje del español y contenidos propios que desarrollo a partir de mi experiencia docente. Aquí encontrarás explicaciones claras sobre aspectos gramaticales, contenidos culturales y propuestas de actividades prácticas y materiales didácticos pensados para el uso real del idioma tanto en el aula como en el autoaprend...
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No me le grites al niño: dativo ético
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El dativo ético Por Isabel Hernández 1. El fenómeno: "no me le grites al niño" "No me le grites al niño." "¿Cómo se me ha portado la niña?" "Se nos van los niños." "¿Les llovió a ustedes durante el trayecto?" En estas cuatro oraciones hay algo raro si uno se detiene a mirarlo con cuidado: ese "me", ese "nos", ese "les", no corresponden a nadie que reciba nada, ni a nadie que sea dueño de algo mencionado en la oración, ni a ningún destinatario de un movimiento. "No me le grites al niño" no significa que me estén gritando a mí, ni que el niño sea mío en algún sentido especial que la oración marque. El pronombre está ahí, pegado a la oración, sin cumplir ninguna de las funciones que ya hemos visto en esta serie. Compáralo con los usos anteriores. "Le mandé una carta" tiene un destinatario real: la carta llega a alguien. "Le rompí el brazo" tiene un poseedor real: el brazo e...
La escala de agencia en español: quién es responsable según la gramática
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La gramática que decide quién es responsable: la escala de agencia en español Por Isabel Hernández 1. El fenómeno: dos formas de contar el mismo accidente "Rompí el vaso." "Se me rompió el vaso." Las dos oraciones describen el mismo hecho: un vaso que termina roto, y una persona involucrada en que eso pase. Pero un hispanohablante no las usa indistintamente, y elige entre ellas según algo que rara vez se explica en el aula: cuánta responsabilidad quiere asumir frente al hecho. En la primera oración, el hablante es sujeto gramatical y causa del evento: rompió el vaso, punto. En la segunda, el vaso ocupa el lugar de sujeto y la persona pasa a un segundo plano, marcada por el pronombre "me". El vaso, gramaticalmente, se rompe solo; la persona queda del lado de quien sufre la consecuencia, no de quien causó el hecho. Esto forma parte de un sistema más amplio de recursos gramaticales: el español tiene todo un conjunto de construcciones que permiten ...
Clap Clap Clap
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Recreos cognitivos en el aula: pausas activas para reconectar el cerebro y calmar la mente Por Isabel Hernández En el ritmo vertiginoso de un salón de clases —ya sea con estudiantes jóvenes o en espacios de formación avanzada—, llega un punto en el que la atención decae, la información deja de procesarse con eficacia y el ruido mental se acumula. Para los docentes que buscamos herramientas basadas en cómo funciona realmente el sistema nervioso, sabemos que forzar la concentración durante horas es contraproducente. Es aquí donde entran en juego los recreos cognitivos o mentales . Un recreo cognitivo no es simplemente "perder el tiempo" o desconectarse viendo la pared; es una intervención deliberada y breve que utiliza la neurobiología para cambiar el estado de activación del cerebro ( arousal ), liberar la tensión de la red neuronal por defecto y devolverle al estudiante la capacidad de enfocar la atención ejecutiva. ¿Por qué funcionan las pausas basadas en el ritmo y las ma...
La tómbola
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Gamificar la clase con una tómbola: más allá del bingo Qué es y por qué funciona en el aula Una tómbola es, en esencia, un generador aleatorio físico: una esfera o cilindro con bolas numeradas que se giran y liberan una a una, sin que nadie controle cuál sale. Esa aleatoriedad es exactamente lo que la vuelve útil más allá del bingo — convierte cualquier lista de vocabulario, estructura gramatical o pregunta en un sorteo. El estudiante deja de elegir qué practicar y empieza a responder a lo que el azar decide, lo cual mantiene la atención activa durante toda la sesión: nadie sabe qué número —y por tanto qué tarjeta o consigna— va a salir después. Para usarla más allá del bingo tradicional, solo se necesita numerar una lista propia (de 1 a 20, de 1 a 75, la cantidad que tenga tu set) y asociar cada número a una tarjeta, pregunta o instrucción preparada de antemano. Actividades propuestas 1. Ruleta de verbos Numerar 20-30 verbos en infinitivo. Cada bola que sale corresponde...
El "se" que reparte responsabilidades
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"Se le fue" y "se me rompió": la gramática que reparte el control Por Isabel Hernández 1. El fenómeno: "se le fue" y "se me rompió" "Se me cayó el vaso." "Se le fue el autobús." "Se nos quemó la comida." "Se le durmió el niño." Cuatro oraciones, cuatro situaciones distintas, pero todas construidas con la misma arquitectura: el pronombre "se" pegado al verbo, y justo después, otro pronombre —me, le, nos— que parece estar ahí sin que el verbo lo necesite estrictamente. Dos piezas gramaticales trabajando juntas, cada una haciendo algo distinto. Compara "se me cayó el vaso" con "tiré el vaso". Describen, en los hechos, la misma escena: un vaso que termina en el suelo, roto. Pero nadie las usa en las mismas circunstancias. "Tiré el vaso" admite torpeza, incluso descuido. "Se me cayó el vaso" suena a que el vaso hizo algo por su cuenta, y yo simplemente es...