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¿Qué hacer cuando la gramática no tiene la respuesta?

Más allá de la gramática: cuatro pilares para enseñar español como lengua extranjera  Por Isabel Hernández Cuando un estudiante de ELE comete un error, la primera reacción del maestro suele ser gramatical. ¿Conjugó mal? ¿Usó mal el subjuntivo? La gramática ocupa el centro de la enseñanza de lenguas desde hace siglos, y aunque nadie duda de su utilidad, hay un problema: no es suficiente. Un estudiante puede conjugar perfectamente y aun así no entender un texto, no saber organizar sus ideas o no explicarse por qué "pensaba" y "pensé" no son intercambiables aunque los dos sean pasado. La gramática es solo uno de cuatro sistemas que el maestro de ELE necesita dominar: la teoría de la información, la teoría del discurso, la semántica y la gramática misma. Los cuatro aportan por igual, pero solo uno recibe toda la atención. La teoría de la información: qué es nuevo y qué ya se sabe Cada vez que alguien habla o escribe, organiza el mensaje según lo que el oyente ya...

Cuando no queremos decir quién

  Impersonalidad en español: enseñar desde el uso, no desde la forma Una guía para profesores de ELE con estudiantes anglohablantes Por Isabel Hernández 1. El problema en el aula Un estudiante dice fui robado o fue decidido que la reunión está cancelada y el profesor sabe de inmediato que algo no suena bien. Pero ¿cómo explicarlo rápido, con claridad, sin entrar en una clase de gramática? Esa es exactamente la situación que este artículo quiere resolver. El problema tiene dos raíces. La primera es de transferencia: el inglés resuelve la impersonalidad casi automáticamente con la voz pasiva perifrástica, y el estudiante anglohablante (y también hablantes del inglés como segunda lengua) aplica ese mismo mecanismo al español. La segunda es didáctica: los manuales de ELE tienden a presentar la construcción con se como la forma principal de impersonalidad, pero dedican poca atención al verbo en tercera persona del plural, que es la forma más frecuente en la conversaci...

Cuando el verbo y el tiempo no van en la misma dirección 3/3

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  Cuando el verbo y el tiempo no van en la misma dirección Por Isabel Hernández Cada verbo llega a la conjugación con una información aspectual ya incorporada en su significado: si apunta a una meta, si describe un estado, si la acción dura o es instantánea. Cuando el tiempo verbal elegido coincide con esa naturaleza léxica, la combinación es transparente y el oyente no hace ningún esfuerzo interpretativo. Cuando va en dirección contraria, la gramática dobla el significado del verbo y produce una lectura desplazada: un estado en indefinido se vuelve incoativo, un logro en imperfecto se multiplica en hábito, una realización en imperfecto deja la meta suspendida. Lo que los manuales llaman "excepción" casi siempre es eso: el sistema funcionando con toda su riqueza. Modo de acción y aspecto verbal Modo de acción y aspecto verbal: qué pasa cuando no coinciden Verde = combinación natural sin tensión.   Amarillo = posible, pero produce una lectura desplazada. ...

La IA reveló un problema incómodo en la enseñanza de la escritura

  La escritura después de la IA Por Isabel Hernández El espejo del pensamiento Escribir no es simplemente traducir pensamientos ya listos a palabras, ni es un acto mecánico donde la mano obedece de forma automática a la mente. El pensamiento humano rara vez es lineal; surge como una red simultánea de imágenes, intuiciones y fragmentos incompletos. Por lo tanto, la escritura es un proceso de fijeza: consiste en tomar ese caos interno y organizarlo en una secuencia visible. Al escribir, el pensamiento se convierte en un objeto exterior que podemos mirar de frente. Es este espejo el que nos permite "ver los huecos", detectar las falsas conexiones y notar qué ideas dejamos implícitas o cuáles necesitan más desarrollo. En resumen, no escribimos para vaciar lo que ya pensamos; escribimos para enterarnos de lo que realmente pensamos. La continuidad del habla frente a la fijeza de la página Para entender por qué la escritura es insustituible, es necesario distinguirla del habla. ...

Enseñar sin señalar nada

  Indexicalidad, experiencia y el olvido del cuerpo en la enseñanza de lenguas Por Isabel Hernández   I. El dedo que no indica En semiótica, un índice es un signo que señala algo real. El humo indica fuego. El dedo índice apunta a un objeto en el mundo. La palabra aquí ancla el lenguaje a un cuerpo situado en un lugar concreto. Esta propiedad —que los signos dependan del contexto vivido para significar— se llama indexicalidad. Hay expresiones que conservan ese anclaje. Y hay expresiones que lo perdieron: palabras que circulan sin apuntar a nada, conceptos que flotan desconectados de la experiencia que los originó. Alguien puede hablar de la gravedad sin haber sentido jamás el peso en sus rodillas. Puede usar la palabra impacto sin haberlo recibido nunca en el cuerpo. El lenguaje se vuelve inerte cuando el índice deja de indicar. Cuando el signo ya no señala hacia ninguna experiencia vivida. Esto es, en buena parte, el problema central de cómo enseñamos lenguas. ...

Modo de acción en el aula: saber la teoría para no necesitar enseñarla — Del Aktionsart al aula: cómo la semántica léxica mejora tu práctica docente 2/3

  El modo de acción en el aula de ELE: no caer en nuestras propias trampas Por Isabel Hernández El problema que nadie nombra Hay una escena que cualquier profesor de español como lengua extranjera reconocerá. El estudiante lleva semanas practicando el contraste entre indefinido e imperfecto. Ha memorizado las reglas: el indefinido para acciones puntuales y terminadas, el imperfecto para descripciones y acciones habituales. Un día escribe: "Cuando era niño, conocí a mi mejor amigo." El profesor lo marca como correcto. Dos líneas más abajo escribe: "Ya conocí el museo del Prado." El profesor lo tacha y escribe "conocía" . El estudiante mira los dos ejemplos, los compara, y con razón se pregunta qué diferencia hay. La respuesta honesta es que la diferencia no está en el tiempo ni en el aspecto gramatical. Está en el verbo. Conocer a una persona es un logro: el encuentro ocurre en un punto, hay una culminación instantánea. Conocer un museo es una activ...

El tiempo no lo es todo: cómo el significado del verbo decide cómo conjugarlo 1/3

  El modo de acción: cuando el significado manda Por Isabel Hernández Una categoría que vive en el léxico, no en la gramática Cuando los lingüistas hablan de aspecto verbal , la mayoría de los hablantes piensan en tiempos verbales: el pretérito indefinido frente al imperfecto, por ejemplo. Esa intuición no está del todo equivocada, pero es incompleta. Existe una dimensión aspectual que opera en un nivel más profundo, anterior a cualquier conjugación: el modo de acción , conocido en la tradición germanista como Aktionsart . El modo de acción no es una categoría gramatical. No lo impone la morfología, no cambia con las desinencias y el hablante no lo elige al conjugar. Está codificado en el significado léxico del verbo mismo, en lo que el verbo dice antes de que la gramática haga nada con él. Enrojecer describe un proceso que empieza en un estado neutro y termina en uno coloreado, y eso lo sabe cualquier hablante de español aunque el verbo aparezca en infinitivo, sin ningún ti...