El "le" no referencial
El "le" enfático de los imperativos Por Isabel Hernández El fenómeno: "échale ganas" y el "le" que no apunta a nadie "Échale ganas, ándale, pásale, córrele, camínale, jálale, párale, pícale, etc." Cualquier hispanohablante mexicano reconoce estas expresiones sin pensarlo dos veces. Pero si alguien se detiene a preguntar a quién se refiere ese "le", la respuesta no es obvia — de hecho, muchas veces no hay respuesta. En "le mandé una carta a mi hermana", el "le" apunta claramente a mi hermana. En "échale ganas", ¿a quién le echo ganas? La pregunta no tiene sentido, y eso es justo lo interesante: aquí no hay un destinatario escondido, ni un poseedor afectado, ni ningún participante de la escena al que el clítico esté señalando. Vale la pena notar que "híjole" no encaja del todo en el mismo grupo que "échale", "ándale" o "dale": no viene de un verbo en imperati...