Le rompí el brazo o rompí su brazo
El dativo posesivo inalienable Por Isabel Hernández 1. El fenómeno: dos formas de decir lo mismo "Le lavé las manos" y "Lavé sus manos" describen la misma escena: alguien lava las manos de otra persona. Pero un hispanohablante no las siente equivalentes. La segunda suena a instrucción de manual, a frase traducida, a un español que existe pero que nadie usaría espontáneamente frente a un niño con las manos sucias. Prueba con más pares: Le peiné el pelo / Peiné su pelo Le cargué la mochila / Cargué su mochila Le tomé la temperatura / Tomé su temperatura En los tres casos, la versión con "le" es la que efectivamente diríamos. La versión con posesivo es gramatical y rara a la vez. Y esa rareza es información: el español tiene un mecanismo específico para hablar de partes del cuerpo y objetos estrechamente ligados a una persona, y ese mecanismo es el clítico dativo, no el posesivo. Lo interesante es que este "le" no señala destino ni destinat...