Comprensión multimodal en ELE: por qué no debemos enseñar español solo con texto

 

Comprensión multimodal en ELE: hacia una didáctica que refleje la comunicación real

Por Isabel Hernández

La comprensión multimodal en ELE integra texto, imagen, gesto y sonido para reflejar la comunicación real. Este artículo analiza por qué el enfoque exclusivamente textual limita la competencia comunicativa y propone claves metodológicas para incorporar video, prosodia y análisis gestual en el aula de español.


La comprensión multimodal en ELE integra texto, imagen, gesto y sonido. Descubre por qué enseñar español solo con texto empobrece la competencia comunicativa.

La comunicación humana rara vez es exclusivamente verbal. En la interacción cotidiana intervienen simultáneamente el lenguaje oral o escrito, la expresión facial, la prosodia, la postura corporal, la imagen, el entorno visual y el contexto cultural. Comprender un mensaje implica procesar de manera integrada múltiples fuentes de información que operan al mismo tiempo y que se modulan entre sí.

Sin embargo, en muchos contextos de enseñanza de ELE, el input sigue presentándose de forma predominantemente textual. Incluso cuando se incorpora audio, este suele funcionar como simple soporte del contenido verbal. La imagen aparece como ilustración y no como portadora de significado. ¿Estamos formando hablantes competentes o lectores competentes? La comprensión multimodal nos obliga a replantear esta pregunta desde sus bases epistemológicas.

¿Qué es la comprensión multimodal?

En el ámbito de la didáctica de lenguas, la comprensión multimodal se refiere a la capacidad del estudiante para interpretar significado a partir de la integración coordinada de distintos modos semióticos. Entre ellos se encuentran:

  • Código verbal oral y escrito

  • Imagen fija y en movimiento

  • Prosodia: entonación, ritmo, intensidad

  • Gestualidad y expresión facial

  • Diseño visual y espacialidad del mensaje

  • Elementos sonoros y ambientales

No se trata de añadir imágenes como adorno ni de diversificar materiales por mera motivación. Se trata de reconocer que el significado no reside exclusivamente en las palabras. El significado emerge de la interacción entre sistemas semióticos. La ironía, la cortesía, la distancia social, la complicidad o el conflicto rara vez se construyen únicamente con léxico y gramática.

Desde una perspectiva cognitiva, comprender es integrar señales múltiples en una representación coherente. Desde una perspectiva pragmática, comprender es interpretar intenciones en contexto. Ambas dimensiones exigen multimodalidad.

El problema del input exclusivamente textual

Cuando enseñamos español solo mediante textos escritos, generamos varios efectos didácticos no siempre visibles:

  • Descontextualizamos el uso real de la lengua.

  • Reducimos la dimensión pragmática.

  • Invisibilizamos la comunicación no verbal.

  • Empobrecemos la competencia sociocultural.

  • Limitamos la capacidad inferencial del estudiante.

En la comunicación real, una ironía se detecta por la entonación. Un desacuerdo se matiza con la mirada. Una petición cambia según el gesto. Una palabra adquiere carga afectiva por el tono y la postura corporal. Un silencio comunica tanto como una frase.

El texto aislado elimina estas capas. El resultado es un aprendizaje que puede ser gramaticalmente correcto pero pragmáticamente frágil. El estudiante puede producir estructuras adecuadas y, sin embargo, no percibir matices de cortesía, tensión o humor en una conversación auténtica.

Además, el procesamiento exclusivamente verbal no refleja cómo funciona la cognición en situaciones reales. Nuestro sistema perceptivo integra información auditiva, visual y corporal de forma simultánea. Ignorar esta integración en el aula supone crear una experiencia artificial de la lengua.

Competencia comunicativa y multimodalidad

Si entendemos la competencia comunicativa como la integración de:

  • Competencia lingüística

  • Competencia pragmática

  • Competencia sociocultural

  • Competencia estratégica

entonces la multimodalidad no es un recurso opcional, sino una condición estructural del aprendizaje.

La competencia pragmática exige interpretar intención y relación interpersonal. La competencia sociocultural implica reconocer normas implícitas, grados de formalidad y convenciones gestuales. La competencia estratégica requiere saber reparar malentendidos que muchas veces surgen por señales no verbales mal interpretadas.

El estudiante necesita aprender a interpretar no solo qué se dice, sino cómo se dice y desde dónde se dice. El “desde dónde” incluye posición social, actitud emocional, distancia relacional y contexto situacional. Estos elementos rara vez están codificados únicamente en palabras.

La comprensión multimodal fortalece además la inferencia. Al trabajar con video, imagen y prosodia, el estudiante aprende a formular hipótesis, contrastarlas con pistas contextuales y ajustar su interpretación. Este proceso desarrolla pensamiento crítico y sensibilidad discursiva.

¿Qué implica esto para el aula de ELE?

Implica un desplazamiento metodológico. No un cambio superficial de materiales, sino una reconsideración del diseño de tareas y objetivos.

  • Incorporar video auténtico, no solo audio.

  • Analizar gestos, miradas y micro expresiones relevantes para la interacción.

  • Trabajar la prosodia de forma explícita, vinculándola a intención comunicativa.

  • Explorar memes, redes sociales y formatos digitales donde texto e imagen co-construyen significado.

  • Diseñar tareas de interpretación multimodal donde el estudiante explique cómo llegó a su comprensión.

  • Integrar actividades de producción que incluyan postura, entonación y gestión del espacio.

No se trata de abandonar el texto. El texto sigue siendo fundamental. Se trata de situarlo dentro de un ecosistema comunicativo más amplio. El texto es un modo entre otros, no el único vehículo de significado.

Asimismo, la multimodalidad favorece la inclusión. Estudiantes con perfiles cognitivos diversos pueden apoyarse en distintos canales para construir sentido. La combinación de señales visuales y auditivas mejora la retención y reduce la carga cognitiva cuando el material está bien diseñado.

Una pregunta necesaria

Si la vida cotidiana es multimodal, ¿por qué el aula sigue siendo monomodal?

Parte de la respuesta está en la tradición académica centrada en el texto escrito. Otra parte se relaciona con la facilidad de evaluar lo verbal frente a lo gestual o prosódico. Sin embargo, la evaluación también debe evolucionar si queremos reflejar la competencia comunicativa real.

La didáctica contemporánea no puede ignorar que la comunicación actual es híbrida, digital y sensorialmente compleja. Los estudiantes interactúan mediante mensajes de voz, videollamadas, emojis, memes y contenidos audiovisuales breves. Cada uno de estos formatos articula significado a través de múltiples modos.

Formar usuarios competentes de español implica enseñarles a navegar esa complejidad. Implica ayudarles a interpretar la ironía en un video corto, a reconocer cortesía o distancia en una conversación grabada, a entender cómo una imagen modifica el sentido de una frase en redes sociales.

La comprensión multimodal no es una tendencia pedagógica pasajera. Es una consecuencia directa de cómo funciona el significado en la interacción humana. Enseñar español solo con texto es enseñar una versión reducida del idioma y una lengua reducida nunca produce hablantes plenamente competentes.

Si aspiramos a una didáctica que refleje la comunicación real, debemos asumir que comprender es integrar, inferir y situar. La multimodalidad no es un complemento. Es la arquitectura misma del sentido.


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